|
Villaricos,
un Asentamiento Rural de Época Romana
|
![]() |
La conquista romana de España trajo consigo el desarrollo de una serie de establecimientos en el medio rural conocidos con el nombre latino de villae. A grandes rasgos, se trataba de unidades de explotación agrícolas y ganaderas integradas por un terreno que proporciona los recursos necesarios y diversas construcciones vinculadas tanto a funciones de carácter doméstico-residencial como de transformación, elaboración y almacenamiento de los productos agropecuarios. En el primer caso se incluye los edificios destinados a vivienda y residencia del propietario de los terrenos y su familia, en los que se pretende trasladar al campo la comodidad y el lujo que reflejan las casas de ciudad (pinturas, mosaicos, baños privados). Por su parte, la zona destinada a los trabajos propios del campo cuentan con edificios de muy diversa funcionalidad, tales como almazara, establos, granero, almacenes, etcétera.
El yacimiento de Los Villaricos, en el paraje Muleño del Arreaque, es un notable prototipo de este tipo de asentamientos, habiéndose constatado la existencia de área de carácter residencial (termas) junto a otra relacionada con la elaboración del aceite. Los materiales recogidos indican una amplia secuencia cronológica, desde el siglo I d.C. hasta, al menos el siglo VI d.C. Lo primero que podemos contemplar, a unos veinte metros de la carretera que conduce al embalse de La Cierva, es la zona destinada a los baños privados y, a treinta metros de ella, separada por diversas estancias de funcionalidad aún no determinada (tal vez habitaciones para la mano de obra), la gran almazara que delimita el conjunto excavado hasta el momento.
|
Termas |
El área termal se dispone en dos bloques. Uno de ellos, el correspondiente a los baños de agua fría, se haya peor conservado. Destaca, no obstante, la presencia al oeste de una gran piscina a la que se accedía por cuatro escalones. Junto a ésta, se han conservado una pequeña bañera (alveus) para baños de asiento que cuenta también con unos escalones de acceso desde la gran sala que actúa como distribuidor de todo este espacio.
|
Detalle de las escaleras de acceso a la sala templada |
Detalle de la cámara de aire situada bajo el suelo de la bañera del caldarium |
Esa misma sala conduce mediante escaleras a las habitaciones destinadas al baño de agua caliente, la primera de las cuales presenta una planta octogonal. Se hallan sobreelevadas respecto de las anteriores, con el fin de crear una cámara bajo suelo de las distintas estancias por donde circula el aire caliente producido en un horno anexo. Se creaba así el ambiente cálido necesario para este tipo de baño. Los pavimentos se sostenían mediante columnillas de ladrillos, tal y como se aprecia en la bañera rectangular situada junto al caldarium donde se observa, igualmente, el arco de comunicación para el paso del aire caliente de unas habitaciones a otras.
|
Almazara (torcularium). Vista general de distintas salas |
Almacen principal de la almazara |
Por lo que respecta a la almazara o torcularium, su buen estado de conservación nos permite identificar un proceso de elaboración que, en lo básico, ha permanecido inalterable hasta hace pocos años. Una gran viga de madera presionaba las aceitunas depositadas sobre la superficie cuadrada ligeramente realzada que aún se conserva en el centro de una de las habitaciones. Un mecanismo de subida/bajada accionado por un rodillo sujeto a un gran contrapeso de piedra facilitaba el trabajo de presión. Las muescas laterales de ese contrapeso servían para fijar las piezas de madera que formaban el citado rodillo o cabrestante.
|
Contrapeso de la prensa del torcularium |
Gracias a la presión ejercida, el jugo obtenido corría, a través de un orificio en el muro, a depositarse en el gran depósito contiguo. Éste comunicaba, a su vez, con tres pequeños tanques situados a una cota inferior, donde se producía la decantación del aceite, quedando las impurezas al fondo. El aceite así obtenido era trasvasado, finalmente, de forma manual, a contenedores cerámicos o de otro tipo para su almacenamiento y/o comercialización.
|
Tumba del cementerio de la villae |
Hay que mencionar, por último, la existencia de los restos del cementerio correspondiente a la villa. Se conservan dos tumbas cubiertas en su día por un túmulo de piedras y argamasa de cal. Al margen de esta necrópolis, el abandono de parte de las estructuras propició una instalación de otras tumbas en lo que antes fueron espacios de habitación. Se trata, en este caso, de simple fosas excavadas en la tierra, cubiertas por losas de piedra.