HISTORIA DE LAS JORNADAS

Qué son?

cómo empezó todo?

evolución

cronologia

LAS JORNADAS EN MULA

 

¿Qué son, cuando se celebran.........

Las Jornadas de Exaltación del Tambor y el Bombo son un punto de reunión para varias localidades del territorio nacional, a las que les une una afición común, el toque del tambor y/o el bombo.

Las Jornadas son un encuentro anual en el que, una de estas localidades ejerce de anfitriona, para mostrar a las demás, normalmente en fechas anteriores a Semana Santa, cuales son sus costumbres en esta peculiar afición. Pues, aunque en todas se celebra en Semana Santa, los motivos (para unos religiosos e incluidos dentro de las actividades procesionales de estas fechas, y para otros una actividad paralela e independiente), los instrumentos y el atuendo, el tipo de toque, los días y otros muchos aspectos, son muy diferentes entre unas y otras.

Desde el comienzo de las Jornadas, se han ido incluyendo nuevos participantes, y en la actualidad hay otros pueblos en los que esta afición está arraigando y puede que sean nuevos miembros.

 

 

¿Cómo empezó todo.........

En 1.983, un grupo de tamboristas muleños, en estrecha colaboración con el Excmo. Ayto. de Mula, tuvieron la idea de reunir a todos los pueblos de España que tuvieran entre sus tradiciones la de tocar el tambor. Así, el 18 de Septiembre de ese año, en la que se denominó "I Muestra del Tambor", se reunieron en nuestra ciudad tamboristas y tamborileros de distintos puntos de nuestra geografía: Agramón, Hellín, Tobarra, Andorra de Teruel, Moratalla y la anfitriona, Mula.

Las actividades que allí se realizaron (en un sólo día), fueron:

* Recepción oficial a las delegaciones de las localidades visitantes;

* pasacalles por las calles céntricas de la ciudad;

* demostración en la Plaza del Ayuntamiento de los distintos toques;

* una muestra del vestuario, tambores y fotografía de los pueblos participantes....

Esta muestra y sus actividades fueron el embrión de la mayor muestra itinerante, sobre la costumbre de tocar el tambor, que se desarrolla en nuestro país. Pues estas actividades marcaron la esencia de lo que serían las futuras Jornadas Nacionales de Exaltación y son las que se han ido repitiendo en cada una.

 

 

Evolución hasta el día de hoy..........

La segunda de estas muestras se celebró en Hellín (Albacete), entre los días 14 y 15 de marzo de 1.986. En esta edición, el encuentro pasó a llamarse 'Jornadas de Exaltación del Tambor'. El cambio más importante de dicha edición fué (además del cambio de denominción) que se celebraron en dos días.

Al celebrarse en 1.990 las V Jornadas, en la localidad turolense de Híjar, los encuentros pasaron a llamarse 'Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y el Bombo', pues en el Bajo Aragón se utilizan ambos instrumentos en sus celebraciones.

Viendo el interés y la enorme participación que iba teniendo el evento, tras la VI edición, celebrada en L'Alcora (Castellón) en 1.991, varios representantes de los pueblos en los que ya se habían desarrollado las Jornadas se reunieron en el Hotel El Cenajo (Moratalla), en la fecha del 21 de Julio de ese año. En esa reunión se tomaron los 'acuerdos del Cenajo', en los que se creó la Comisión Nacional de las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y el Bombo y se redactaron las bases por las que habría de regirse.

En 1992 se celebraron en Baena (Cordoba) las VII Jornadas de Exaltación del Tambor y el Bombo, que significaron un antes y un despues en la historia de las mismas, por la gran acogida que se dió a todos los visitantes y la tolerancia que manifestaron los anfitriones, quienes entendieron bien el espíritu que las animaba, (tocar el tambor y el bombo, mostrar cada uno sus peculiaridades, respetar las de otros, y hermanarse en el batir de pieles, conviviendo en sana armonía).

En 1.993, en la ciudad de Mula, se nombró la primera Junta Directiva.

En 1.996, en Moratalla, se reeligió dicha Junta directiva.

En el año 1.999, se convocan nuevas elecciones, en la ciudad albaceteña de Tobarra.

La Comisión Nacional ha elegido, a propuesta del Excmo. Ayto. de Mula y la Asociación de Tamboristas, a la ciudad de Mula como sede de la edición número XVII de las Jornadas.

Las Jornadas del 2.002, además de un punto de encuentro e intercambio de todos los pueblos participantes, quieren ser una celebración organizada y ofrecida por tamboristas para tamboristas, dedicadas a todos los hombres y mujeres de España para quienes el tambor forma parte de sus vidas, sus costumbres y su forma de ser.

 

Jornadas por orden cronológico............

JORNADA

AÑO

LOCALIDAD

I

1.983

MULA

II

1.986

HELLIN

III

1.987

MORATALLA

IV

1.989

TOBARRA

V

1.990

HIJAR

VI

1.991

L'ALCORA

VII

1.992

BAENA

VIII

1.993

TERUEL

IX

1.994

MULA

X

1.995

HELLIN

XI

1.996

ALCAÑIZ

XII

1.997

MORATALLA

XIII

1.998

ANDORRA DE TERUEL

XIV

1.999

BAENA

XV

2.000

TOBARRA

XVI

2.001

L'ALCORA

XVII

2.002

MULA

 

Las Jornadas en Mula........

Esta es la tercera vez que se celebran las Jornadas en nuestra ciudad y estos son los motivos por los que los muleños se ofrecen a celebrarlas otra vez y poder constituir el punto de inflexión y renovación de estas jornadas:

Pocas ciudades como Mula han sabido llevar con excelente tolerancia y comprensión el paso, a veces temporal, o el asentamiento de gentes que por diversos motivos recalan en nuestras tierras.
Pocas ciudades como
Mula han sabido asimilar, aceptar y entender las costumbres y usos con los que esas gentes vienen a empadronarse acá, viniendo a enriquecer mediante el mestizaje cultural las ya existentes.

Demostrado queda que el toque del tambor es un hecho que nace espontáneamente y por motivos bien dispares en cada pueblo del territorio español. Pero hay un hecho que es inevitable, se trata del mimetismo que surge a lo largo de la historia entre pueblos cercanos unidos por intereses comerciales y culturales.

Tal es el caso del Bajo Aragón, nada hay de la suficiente fiabilidad que nos diga donde fue en donde se inició esta costumbre, pero en lo que todos están de acuerdo es que unos pueblos lo iniciaron y otros recogieron y copiaron esta costumbre. No importa quien fue el pionero, lo que importa es que hoy cohabitan en hermandad y armonía. Marcados matices caracterizan la costumbre de cada pueblo, las indumentarias, la forma de tocarlo, los propios tambores, los días en los que se toca, etc.
En nuestra Comunidad ocurre tanto de los mismo. En
Mula y Moratalla surge esta costumbre por motivos, al parecer, bien distintos, pero ha ocurrido un hecho trascendental y a la vez hermoso y digno de ser mencionado y conocido por todos: El mestizaje.

Lo que en los años 70 y 80 era motivo de pugna y disputa entre muleños y moratalleros, que competían por ser los mejores en el toque del tambor, hoy es motivo de regocijo, hermandad y satisfacción para ambos municipios.
La rivalidad, si es que ha existido alguna vez, ha sido cosa de gente ignorante de ambos pueblos.
Mula renuncia a su monótono y aburrido toque de los orígenes, al denominado "toque tradicional", dando rienda suelta a la imaginación, la musicalidad, el ritmo, pero siempre con el oído puesto a como "marcan" los moratalleros. Copiamos sus palillos de bola gorda, dejando en desuso los de bola fina para redoblar que se usaban en Mula. Maestros tamboristas de Moratalla (concretamente el maestro "Belenes") se trasladan hasta Mula a ofrecernos su particular manera de construir los tambores.

Alumnos aventajados empiezan a fabricarlos al estilo moratallero, depurando las técnicas , los materiales y el acabado, que rápidamente son adoptados en el pueblo vecino.
De esta simbiosis ha surgido el actual tambor, que deberíamos denominar: TAMBOR MURCIANO.
Los contrastes y las grandes diferencias con sus matices, los personalismos y todo los que rodea al tambor de Mula y Moratalla quedan sobradamente patentes, sin necesidad de tener que enumerarlas.
Pero este TAMBOR MURCIANO es patrimonio de ambos municipios, únicos en la Provincia de Murcia en los que se fabrican un instrumento único en el mundo, idéntico, con los mismos materiales y técnicas, total y absolutamente artesanal.

Otra cosa es: la túnica ó la bata; las garroteras o las trabas; toca o marcar; La Noche de los Tambores o romper el fuego y la recogida; capirote o capirucho; en Mula echamos una pangana, en Moratalla pelean los tambores; los moratalleros siguen marcando, los muleños intentamos hacer bailar con nuestro ritmo.
En común: Tamborista, persona que toca el tambor; a los amigos del plástico le hemos dicho en ambos municipios que no se arrimen por aquí. Seguimos fabricando nuestros tambores con las pieles de nuestros animales, porque al fin y al cabo este el denominador común del hecho de tocar un tambor, común en todo el mundo entero, tal y como surgiría del primer hombre que despellejó a un animal, cogió su piel, la tensó, la golpeó, reconoció ese sonido, era parecido al latido de su corazón y danzó a su ritmo. Conocemos este hecho, lo hemos cuidado a lo largo de la historia, así que cada vez que vemos pactar en el campo cabras y ovejas, antes de pensar en sus suculentas costillas, nos vendrá a la mente nuestro flamante 60, que seguro iría de güevos con esa piel pía, y no habrá muleño ni moratallero que me lo chafe, porque con otro pueblo de España, por mucha tradición tamborista que tenga, no podremos echarnos una pangana o pelear nuestros tambores, así es la cosa.

Vaya desde aquí un tributo al primer tamborista de la historia, cuya identidad se pierde en la noche de los tiempos, del que nunca sabremos nada, al que emulamos miles de años después cada vez que un artesano muleño o moratallero curte y acerquillar una piel de animal para construir un tambor.
Así que por mucho que investiguemos y especulemos por la autoría de la construcción de un tambor o por definir al primer tamborista, estaremos perdiendo el tiempo, de ese no hay nada escrito.