PROPOSITOS
A CONSEGUIR EN LAS
XVII
JORNADAS NACIONALES DE
EXALTACION
DEL TAMBOR Y EL BOMBO
MULA 2.002
Propósitos de las XVII Jornadas:
Desde
su origen, todos los pueblos en los que se han celebrado las Jornadas de
Exaltación del Tambor y el Bombo, ha incluido en su programación de actos
muestras folclóricas, artesanales, gastronómicas, etc. Queremos aprovechar este
evento, en el que nuestras ciudades son visitadas excepcionalmente por más
visitantes de lo habitual, procedentes de otras Comunidades, para mostrar
nuestras otras costumbres, nuestra cultura, nuestros monumentos y nuestra
riqueza turística, pero siempre dentro del programa oficial de actos previstos.
Así
que, 19 años después, es en Mula donde se debe dar una nueva dimensión, enfoque y objetivos a
conseguir en las ya más que consolidadas Jornadas de Exaltación del Tambor y el
Bombo, ya que se han convertido, relativamente en poco tiempo, en un
acontecimiento de ámbito Nacional y con la suficiente entidad y garantía de
continuidad como para dedicarle una atención especial.
Dicho
esto podríamos agrupar en 4 grandes apartados las pautas a seguir para
conseguir la configuración de este evento en los próximos años del ya comenzado
siglo XXI:
PRIMERO:
Hacer un
programa de TAMBORISTAS para TAMBORISTAS, cuyos actos se desarrollen desde las
12 de la noche del viernes hasta las 12 de la noche del sábado. Dejar bien
marcado y definido el papel de las Delegaciones Oficiales relacionadas
directamente con el tambor y las Delegaciones Oficiales compuestas por
representantes de las Administraciones públicas, y saber diferenciar los
compromisos protocolarios de unos y de otros, los cuales a veces son
incompatibles.
SEGUNDO:
Solucionar
de una vez por todas el tema de la tolerancia para tocar el tambor.
Emulando en cada ciudad su"rompida de la hora" a las 12 de la noche
del viernes y continuar tocando, no prohibiendo de modo alguno el toque, hasta
las 8 de la mañana del sábado. Puede parecer exagerado pero de todos modos está
ocurriendo así, a veces sin el consentimiento del pueblo anfitrión.
Concienciar a los concurrentes sobre la necesidad, sin prohibiciones
explícitas, de que respeten las celebraciones del desfile, actos de recepción,
comidas, acto de exaltación y cuantas actividades se programen y precisen del
silencio de los tambores.
Para ello hay que asegurarse que todos los pueblos participantes en cada
convocatoria, conocen con la debida antelación la programación prevista por el
pueblo en el que se celebran las Jornadas, aceptando las sugerencias de cada
Comisión Organizadora Local. Así que quienes no los respeten saben expresamente
que están atentando contra la voluntad del colectivo al que pertenecen,
pudiendo la Comisión Nacional amonestar a los responsables de la Asociación o
Delegación del pueblo al que pertenecen los desconsiderados. Así conseguiríamos
que "Cada cual aguante su vela".
TERCERO:
Crear un
espacio para el intercambio cultural, que acompañe a las Jornadas, pero
desarrollado fuera del contexto de la programación propia del toque del tambor,
devolviendo la esencia y la verdadera razón de ser de esta muestra itinerante
sobre la costumbre de tocar el tambor en distintos puntos de nuestra geografía.
A todos
nos interesa tener una muestra cultural, folclórica y turística, igualmente
itinerante con la que darnos a conocer fuera de nuestras fronteras locales.
Esta
Jornada de Intercambio Cultural bien podría ser el domingo, una vez clausuradas
oficialmente las actividades propias de las Jornadas de Exaltación del Tambor y
el Bombo.
Los stand podrían estar abiertos desde el mismo viernes y ser clausurados el
domingo por la tarde.
CUARTO:
Dar al
ACTO de EXALTACION el protagonismo que merece, así pues celebrarlo en el
momento de mayor afluencia de personal en cada ciudad, es decir el Sábado por
la tarde.
Concluido éste y en el transcurso de la posterior cena de despedida, dar por
clausuradas oficialmente las Jornadas, para continuar tocando el tambor hasta
las 8 de la mañana del domingo (este detalle se puede discutir en base a las
costumbres de cada pueblo) en el que a partir de las 10 de la mañana se dedica
exclusivamente a la mencionada muestra de intercambio cultural.
El Acto de Exaltación deberá celebrarse en un recinto en el que no haya
limitación de aforo, con el fin de que sea el acto más multitudinario de la convocatoria,
procurando que nadie se quede sin ver y oir las distintas propuestas y muestras
de toque del tambor en las debidas condiciones
Si hay o no comida de hermandad el domingo es algo que puede o no suceder, en
base a la disposición de los pueblos participantes en la Feria de Artesanía
para realizar una degustación de su gastronomía, que caso de realizarse sería
un excelente broche de oro para nuestra queridas Jornadas.
CONCLUSIONES:
En
Mula en 1983 se tuvo la genial idea de convocar una reunión interprovincial,
y 19 años después nos toca retomar su organización, debiendo estar obligados a
sacar conclusiones de anteriores convocatorias, analizar resultados, poner
nuevos elementos, enriquecer el contenido del programa de actos propuesto,
mantener la expectativa no dejando que decaiga el interés de estas reuniones
anuales, eliminar elementos discordantes que nada tienen que ver con la
verdadera naturaleza que originaron el nacimiento de estas muestras. Porque
creemos que esta costumbre, con sus distintas variantes locales, por si misma
es los suficientemente rica, variada y en algunos casos antigua , como para
poder llenar dos días de actos relacionados con el toque del tambor, sin
necesidad de tener que recurrir a otros elementos que por otro lado tienen su
propio sitio para ser expuestos y contemplados. Para ello deberá funcionar la
imaginación de las Comisiones Locales Organizadoras en cada caso.
Está
muy bien lo de traer con nosotros una muestra Cultural, pero merece un
tratamiento aparte, merece una jornada dedicada única y exclusivamente a ésto,
en la que el tambor y los bombos ya ha callado su voz, y toda nuestra atención
está fijada en lo bonicos que son nuestros pueblos, que bien se come en ellos,
que lindo folclore tenemos y porqué debemos visitar de nuevo en nuestras
vacaciones y quedarnos en nuestros establecimientos hoteleros.
Un
gran mercado en el que tengan cabida tantos elementos nos interese promocionar,
sin condicionamiento alguno. Acompañado de visitas turísticas organizadas por
las distintas Oficinas de Turismo de cada Municipio en el que se organizan las
Jornadas.
En
Mula en 1994, por primera vez, no se pedía silencio para los
tambores. Por primera vez se pensó en serio que las Jornadas se habían
convertido en un acto multitudinario y se cayó en la cuenta de que había que
tomar precauciones extraordinarias y entre otras medidas se adoptó la de ubicar
servicios higiénicos en todas las calles del pueblo.
Sería
bonito que se introdujera el concepto de "romper la hora" al unísono
por norma a las 12 de la noche del viernes para comenzar de este modo
oficialmente las jornadas. Seria un punto de encuentro y una prueba de
hermanamiento entre todos los pueblos que constituyen la Ruta Nacional del
Toque del Tambor. Punto de encuentro no de competencia, ésta vendrá después
como es lógico.
Los pueblos que no tienen "rompida de hora" o Noche de los Tambores,
como es el caso de Mula, deberían hacer un hueco e inventar con su propia personalidad,
este acto para incluirlo en su programa de actos el día que les toque ser los
anfitriones de las Jornadas.
De
este modo cada año se tendría la oportunidad de que todos los pueblos
participantes hayan tenido la obligación de ensayar previamente el toque del
anfitrión, con el fin de demostrar lo aprendido al comenzar con ese toque, a la
vez que todos, en el acto de "romper la hora". Siendo éste el mejor
pistoletazo de salida que podamos proponer. Enriqueciendo nuestros
conocimientos de la forma de tocar de cada pueblo que configuran la Ruta del
Tambor.